Cada día y cada tarde la casa se vuelve patas para arriba, calor, más calor y ando por la casa haciendo alguna que otra cosa, y mi perro me sigue, al baño, a la cocina, a la pieza, me tropiezo con él y no me deja, me contempla, me huele, me mira. El Quiel le sigue los pasos, esta pegado a mi, me busca, me canta, me abraza, cuestiona, pregunta y habla y habla y habla, y no se caya, y los dos entran y salen corren, saltan, uno ladra. Yo comparto, respondo y me canso, paciencia, paciencia, paciencia, hasta
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