También me ha tocado jugar fútbol y chutear en la calle, y es ahí cuando se me producen sentimientos encontrados por que pienso que esos juegos generalmente los práctican los papas con sus hijos, pero en este caso hay que suplirlo de alguna manera... y mientras pateo la pelota y lo aliento a seguir intentando hacer un gol, pienso en todas las mujeres que al igual que yo, juegan a la pelota con sus hijos y asumen solas otros tantos y tantos compromisos que debieran ser de a dos. Una se puede bancar la situación de no contar con un compañero, pero cómo hacemos para llenar los vacíos y la decepción que queda en los corazoncitos de los peques cuando no hay quien te devuelva la pelota, o quien asista al colegio cuando es el día del padre y ellos ven que la mayoría de sus compañeritos son acompañados por su papá.
Socialmente una mujer sola también es juzgada o por lo menos analizada, “pelada” u objetada cuando se presenta sola a alguna situación social dónde se espera que se vaya en pareja. A veces pienso que podría haber algo asi como una agencia de esposos en que una pueda ir y rentarlos para cuando necesite ir acompañada a reuniones de padres, a eventos familiares o matrimonios. Claro que siempre debería ser el mismo para que el cuento sea coherente y que por lo menos tenga una vaga idea de quien es uno para que se explaye con algún grado de propiedad si se acerca la típica e infaltable vieja copuchenta, y debería tener algo de presencia que logre espantar a los jotes o viejos verdes que siempre abundan. No es mala idea, tengo una lista de amigas que felices contratarían estos servicios para evitar los comentarios, los típicos “y por que estas sola”, ¡No estás pololeeeaaandooo!, ¿y tu, cuándo?
Bueno por ahora basta, estoy harta de los “papito corazón” y de los que se incomodan con la soletería de otros. La vida es un carnaval te guste o no el baile. ¿Cierto Celia?
Este sitio funciona sobre la 

el mismo